domingo, 8 de enero de 2012

Zakary Thaks - Form The Habit

La primera vez que escuché a Zakary Thaks me llamó la atención —aparte del estrambótico nombre— el nervio y la frescura que desprendía su sonido. Luego descubrí que cuando debutaron en 1966 con el single Bad Girl/I Need You eran sólo unos quinceañeros. Eso, de alguna manera, justifica el brío, pero contrasta llamativamente con su impecable habilidad como ejecutantes, incluso en directo.

La banda se formó a mediados de los 60 en su ciudad de origen, Corpus Christi, Texas, con Chris Gerniottis (voz), Pete Stinson (guitarra rítmica), John Lopez (guitarra solista), Rex Gregory (bajo) y Stan Moore (batería). Desde su irrupción en la escena garajera con la enérgica Bad Girl (y la cara B del single, una versión del I Need You de los Kinks), hasta su disolución a principios de los 70, fueron sola e injustamente héroes locales, a pesar de representar una de las mejores apuestas de rock de todos los tiempos. Hoy gozan de la admiración de muchos, gracias, sobre todo, a la inclusión de Bad Girl en el volumen 2 de Pebbles, esa hazaña de recopilación de garaje y psicodelia de los 60.

Zakary Thaks. Y ahora díganme, ¿a quién se le ocurrió el nombre?

A lo largo de su carrera discográfica tuvieron la oportunidad de explorar sonidos que van desde el punk garage hasta la psicodelia, pasando por momentos más melódicos a lo Merseybeat, y siempre confesaron la influencia de pesos pesados de la época, como los Stones, Kinks, 13th Floor Elevators o sus idolatrados Yardbirds. Los singles publicados fueron:

J-Beck #J-1006 Bad Girl b/w I Need You (1966)
J-Beck #J-1009 Face to Face b/w Weekday Blues (1967)
J-Beck #J-1101 Please b/w Won't Come Back (1967)
J-Beck #J-1103 Mirror of Yesterday b/w Can't You Hear Your Daddy's Footsteps (1967)
Thak #1001 Green Crystal Ties b/w Green Door (1968)
Cee-Bee #1005 Everybody Wants to be Somebody b/w Outprint (1969)

Sundazed Music recopiló la discografía de la banda, junto con algunas anecdóticas tomas instrumentales añadidas, en un CD publicado en 2001 con el título de Form The Habit (pinchen en la foto de la carpeta o aquí).

Merece la pena ver en Youtube, dividida en tres partes, una actuación de Zakary Thaks, que parece estar filmada en 16 mm, en la que hacen gala de buen gusto con una selección de versiones de artistas como Mitch Ryder, The Rascals, Wilson Picket, The Byrds o Love, entre otros. El sonido de la banda en directo revela una asombrosa consistencia, tratándose de unos músicos tan jóvenes.


Chris Gerniottis tuvo un escarceo en 1968 con otra interesante banda de Corpus Christi, los Liberty Bell, para volver después a Zakary Thaks.

miércoles, 4 de enero de 2012

Howlin' Wolf - Moanin' In The Moonlight/Howlin' Wolf


Chester Arthur Burnett, conocido como Howlin' Wolf, es —como Muddy Waters, Robert Johnson, Sonny Boy Williamson o B. B. King— una de las figuras más sobresalientes de la historia del blues. Su estilo áspero y casi aterrador le confiere una personalidad incomparable entre los artistas de su época. Con un aspecto físico imponente —1,92 m y alrededor de 135 kg— añadía a su talento como intérprete de blues una encantadora capacidad para convertirse en showman sobre el escenario, siempre concienciado de que el público que había pagado por verle tenía todo el derecho a ser correspondido con un buen espectáculo.

Burnett nació en White Station, Mississippi, en 1910. En cuanto su complexión empezó a revelarse, se ganó los apodos de Big Foot y Bull Cow, pero él adoptó para su carrera artística el de Howlin' Wolf por las historias sobre lobos que su abuelo le contaba de pequeño, acompañadas de ese miedo que se les infunde a los niños si no se portan bien. Como casi cualquier chico negro de su tiempo, Howlin’ Wolf no tuvo una infancia ni una adolescencia fáciles. Sus padres, dedicados al trabajo en el campo, se separaron siendo él aún un chaval, y su madre, de creencias religiosas extremas, le echó de casa por negarse a trabajar en la granja. El joven Burnett se mudó a casa de un tío suyo que le maltrató, por lo que, con 13 años, escapó en busca de su padre, caminando —según contaba él mismo— más de 130 km descalzo hasta dar con el hogar donde finalmente encontró la felicidad, en el seno de la familia numerosa de su progenitor.

Joven Howlin' Wolf: blues a granel
Cuando tenía 18 años, conoció a la leyenda del blues del Delta Charley Patton, quien le mostró los principios básicos de la guitarra de blues. Patton también supondría una influencia substancial en la forma de cantar de Howlin’ Wolf, con esa voz aguardentosa característica, así como en la tendencia a dar espectáculo al público. Otra gran influencia fue la de Aleck Miller (Sonny Boy Williamson II), quien le enseñaría a tocar la armónica tras conocerse en Parkin, Arkansas, donde Burnett se había establecido en 1933. En los años 30 empezaría a tocar en público con una armónica en soporte de cuello y una de las primeras guitarras eléctricas que se hubieran visto.

En 1941, con 30 años, fue llamado a filas y destinado a diferentes unidades del ejército. Tres años más tarde, en plena Segunda Guerra Mundial y antes de que le enviaran a misiones en el extranjero, Burnett se encargaría de dejar claro a sus superiores que su aptitud para la vida militar era nefasta, obteniendo la baja por problemas de adaptación psicológica. Feliz de volver a tener una guitarra en sus manos en vez de un fusil, volvería a tocar en público, tarea que alternó con actuaciones periódicas en la emisora de radio KWEM en West Memphis y el trabajo en la granja de su padre, quien por entonces se había mudado con la familia a esta zona del país. En aquellos años, Howlin’ Wolf formó una banda que incluía a los guitarristas Willie Johnson y Matt “Guitar” Murphy, Junior Parker a la armónica, Willie Steel a la batería y un pianista que se hacía llamar “Destruction”. El sonido agresivo, explosivo de Willie Johnson no sólo se ajustaba como un guante al estilo de Wolf, sino que contribuyó irrevocablemente al éxito que empezó a cosechar la banda, tanto ante el público como en las actuaciones de la radio.

Chess Studios, 2120 S Michigan Ave Chicago
En 1951, Howlin’ Wolf captó la atención del productor Sam Philips, quien, tras oír una de sus actuaciones en KWEM, lo contrató para grabar en los estudios de Memphis Recording Service. Sam negociaría las enérgicas y sabrosas cintas resultantes de aquellas sesiones simultáneamente con dos compañías discográficas, RPM Records y Chess Records, y ocurrió que Wolf se vio de repente con dos éxitos en las listas publicados por dos sellos diferentes que se disputaban al artista para tenerlo en exclusiva. Finalmente, en 1953, fue la discográfica de Leonard Chess la que ganó el pulso. El contrato con Chess Records, que ya había publicado el exitoso single Moanin’ At Midnight/How Many More Years en 1951 (números 10 y 4 en las listas, respectivamente), hizo que el bluesman de Mississippi se viera de pronto conduciendo un coche de 4.000 dólares en dirección a Chicago, su nueva ciudad de residencia, y con otros 4.000 dólares en el bolsillo. Una fortuna, para la época.

Wolf entró a grabar en los estudios de Chess en 1954 con una nueva banda que aportaría al repertorio el sonido backbeat de Chicago. La formación incluía a los guitarristas Jody Williams y Hubert Sumlin, a quien Wolf convenció para que dejara Memphis y se estableciera en Chicago. Sumlin, que empezó como guitarra rítmica en la banda, ocuparía en pocos años el puesto de guitarra solista, perfilándose como el complemento ideal al nuevo sonido de Burnett. Hilando punteos entre las líneas de voz del cantante, el joven guitarrista afianzó el tejido sonoro de Howlin’ Wolf, a quien acompañaría ya hasta el final de su carrera. Si el elemento musical imprescindible en el primer ciclo de Wolf fue Willie Johnson, en la segunda y definitiva etapa fue Hubert Sumlin. Los éxitos seguirían llegando, con Smokestack Lightning en el número 8 de las listas en 1956. Idéntico puesto alcanzó el mismo año I Asked For Water. En 1959 se publicó su primer álbum, Moanin’ In The Moonlight, una recopilación de singles que ya habían sido publicados en años anteriores.

Howlin' for his baby
A principios de los 60, Burnett se asoció con Willie Dixon, quien abastecería de canciones el repertorio de Howlin’ Wolf durante los primeros años de la década. Canciones como The Red Rooster, Shake For Me, Spoonful, You’ll Be Mine, Howlin’ For My Baby o I Ain’t Superstitious son verdaderas gemas del histórico catálogo de Chess Records. El tándem Wolf-Sumlin-Dixon daría más proyección y prosperidad a Howlin’ Wolf a nivel nacional. En 1962, Chess publicó el LP Howlin’ Wolf, con la mayor parte del material escrito por Willie Dixon, una obra maestra del blues que ha influido en infinidad de artistas desde que viera la luz. En 1964, Chester y su banda fueron llevados de gira por Europa, cuando Smokestack Lightning llegaba al número 1 en Inglaterra, ocho años después de su publicación en los Estados Unidos. Las bandas de la British Invasion habían empezado a interesarse por el blues de Chicago, con el catálogo de Chess como baúl en el que rebuscar, y Howlin’ Wolf era, obviamente, uno de esos artistas a los que rendir pleitesía. En 1965, en pleno furor por las bandas británicas, The Rolling Stones (que ya habían grabado su versión de Little Red Rooster) llegaron consagrados como estrellas del rock al programa de televisión de la ABC Shindig, y consiguieron convencer a la productora para que actuara también Howlin’ Wolf en ese mismo escenario. Wolf, a  sus 55 años, interpretó una arrolladora versión de How Many More Years ante una audiencia de millones de telespectadores y los aplausos entusiastas de los Rolling Stones en el plató, algo que Burnett siempre les agradecería a los ingleses.

En directo en el Silvios, Chicago, principios de los 60
Hasta el final de la década, Howlin’ Wolf continuó componiendo (su sociedad con Dixon concluyó en 1964), grabando e interpretando fascinantes piezas de blues, e inspirando a nuevas generaciones de músicos blancos a ambos lados del Atlántico, como The Doors, Cream, Jeff Beck, The Wailers, The Animals, The Electric Prunes, The Who y muchos más. Todos ellos incluyeron versiones de Wolf en sus repertorios o simplemente le “robaron” algo, como en el caso de los descarados Led Zeppelin (oh, no, otra vez no), que se apropiaron del riff de Hubert Sumlin en Killing Floor para The Lemon Song, del LP Led Zeppelin II. Aprovechando este renovado interés por el blues de Howlin’ Wolf, Chess le propuso grabar un álbum “psicodélico” al estilo de Jimi Hendrix para modernizar su sonido. El resultado no convenció en absoluto al de Mississippi. El guitarrista Pete Cosey cuenta que Wolf le decía durante las sesiones de grabación “¿Por qué no coges todos esos pedales de wah-wah y toda esa mierda y, de camino a la barbería, lo tiras todo al lago?”. El LP se publicó en 1969 con el título The Howlin’ Wolf Album y la portada consistía en un fondo blanco con la insoportable y desacertada leyenda This is Howlin’ Wolf’s new album. He doesn’t like it. He didn’t like his electric guitar at first either. En 1971, con un carácter algo menos experimental, Chess publicó The London Howlin’ Wolf Sessions, que Burnett y Sumlin grabaron en los Olympic Sound Studios de Londres acompañados por algunos de los músicos británicos de rock más famosos del momento, como Eric Clapton, Steve Winwood, Charlie Watts o Bill Wyman. 

Por entonces, la salud de Wolf estaba bastante deteriorada, en parte por un accidente de coche que le había dejado dañado un riñón. También sobrevivió a varios ataques cardíacos, por lo que su actividad musical se vería dosificada. Sin embargo, eso no impidió que cada vez que pisara un escenario o un estudio de grabación su talento brillara como en los mejores tiempos. Desgraciadamente, en 1976 no superaría una operación quirúrgica que puso fin a su intensa vida. 

Al contrario que otros músicos de blues de su época, Chester Arthur Burnett supo poner cordura en sus finanzas y administró con serenidad y sensatez el dinero que ganaba, sin perderse en los abismos del alcohol, las drogas, el juego u otros vicios. Siendo aún prácticamente analfabeto a la edad de 40 años, decidió volver a estudiar para completar los estudios primarios y cursar después estudios empresariales y de contabilidad. Los músicos de Howlin’ Wolf, gracias al acierto con el que éste manejaba sus cuentas, gozaban de un buen salario, así como de seguro médico y de desempleo. Se ganó con tesón la confianza de su amada Lillie, una chica de ciudad, educada, que no veía al principio con buenos ojos una relación con un cantante de blues, pero que se convertiría en su adorable esposa hasta el final de sus días. No todo fueron aullidos de felicidad, sin embargo. Burnett contaba con lágrimas de amargura el episodio en el que, en la cúspide de su carrera, volvió a casa de su madre para visitarla y ofrecerle una cantidad de dinero que ésta rechazó con desaire, arguyendo que ese dinero lo había ganado con la “música del diablo”. 

En 1986, Geffen Records recogió en un CD los dos primeros LPs originales de Howlin’ Wolf para Chess Records (pinchen en la foto de la carpeta o aquí), Moanin’ In The Moonlight (1959) y Howlin’ Wolf (1962). A pesar de salir del paso con una carpeta deplorable, el material de ambos álbumes se ha respetado conforme a su contenido original, sin esos innecesarios añadidos con que las discográficas intentan justificar a veces la reedición de un LP o el precio inflado de un CD cuyos costes de producción son mínimos. Sin embargo, sigue siendo un misterio para mí que aparezcan primero las canciones del segundo álbum, y me resisto a ser tan mal pensado como para sospechar que algún botarate en Geffen Records creyera que si se titula "Howlin' Wolf", ha de ser por fuerza el disco debut de Howlin' Wolf.

Se puede ver en Youtube el documental The Howlin’ Wolf Story (2003), dividido en 8 partes. No tiene desperdicio.

Que lo disfruten.


martes, 20 de diciembre de 2011

The Christmas Special Soul and Garage Party

El viernes 23 estaré poniendo discos en el Automático Bar de Córdoba. La fiesta irá, principalmente, a base de northern soul y garage, pero seguro que algún disco de ska y de pop español de los 60 se cuela en el set.


 
No paséis por alto el Jingle Bells de Booker T. & The MGs al más puro estilo Stax. Ideal para acompañar al cava y al marisco.

Feliz Navidad.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Link Wray & The Raymen


¿Puede un tema instrumental estar también sujeto a la censura y llegar a prohibirse en varias cadenas de radio? Situándonos en el contexto moralista y conservador de finales de los 50 en los Estados Unidos de América —con todos sus contrastes, eso sí—, cuando uno oye la chulería socarrona de Rumble y la oscura amenaza que destila ese sonido, puede llegar a entender que a los responsables de ciertos medios de difusión se les erizara el pelo al escuchar el tema y se imaginaran un país sumido en la obscenidad, el pecado y las revueltas callejeras. Incluso Archie Bleyer, productor de Cadence Records e impulsor del primer single de Link Wray and The Raymen (o "The Wraymen", como aparece escrito en ocasiones), empezó a inquietarse tras observar que el guitarrista perforaba el altavoz del amplificador con un objeto punzante para lograr un sonido más sucio en la grabación. Y eso ocurría en 1958.

Fred Lincoln "Link" Wray Jr nació en Dunn, Carolina del Norte. Durante los primeros años 50, cuando el rock'n'roll no estaba aún establecido a nivel nacional, las oportunidades en el negocio de la música para un chico blanco (con algo de sangre india shawnee, según él mismo solía asegurar) de Carolina del Norte sin intención de convertirse en crooner o en cantante country eran muy reducidas, así que Link y sus hermanos Vernon y Doug se alistaron en las fuerzas armadas. Durante la Guerra de Corea, Link contrajo una tuberculosis que le costó un pulmón, lo que le apartaría definitivamente de las tareas de cantante. En 1955, instalados en Washington, D. C., los hermanos Wray formaron junto con su amigo Shorty Horton la banda Lucky Wray and The Lazy Pine Wranglers, nombre que cambiaron un tiempo después por el de Lucky Wray and The Palomino Ranch Hands (al parecer, lo de "Lucky" tenía que ver con la buena suerte de Vernon con los juegos de azar). Con Link a la guitarra, Horton al bajo, Doug a la batería y Vernon como cantante solista, grabaron una serie de singles para Starday Records y un EP para Kay.

Doug, Vernon y Link Wray: lo suyo no era la guerra
Tras un conato improductivo de carrera en solitario como cantante, Vernon asumió las tareas de manager de la banda, ya reducida a trío bajo el nombre de The Ray Men. El grupo sería contratado como house band para el programa de televisión Milt Grant's House Party (el DJ local Milt Grant se convertiría en manager de facto de The Ray Men). En 1958, durante una de sus habituales actuaciones para el programa, el público les pidió insistentemente que tocaran The Stroll, el éxito de The Diamonds. En un intento de improvisar el tema, que no figuraba en su repertorio, Link rasgueó un blues de once compases y medio que hizo las delicias de la audiencia. El tema llegó a oídos de Archie Bleyer (se dice que fue su hija la que logró convencerle del atractivo de aquel sonido arrebatador), quien propuso el título de "Rumble" antes de ser producido para Cadence Records. En jerga coloquial, 'rumble' significa 'pelea callejera', y fue precisamente ese aire avieso, ese compás amenazador lo que motivó su prohibición en las emisoras de radio de varios estados. Aún así, el single alcanzaría el número 16 en las listas nacionales y se convertiría en lo que hoy todavía es el sonido distintivo de Link Wray y en el faro de infinidad de guitarristas como Pete Townshend, Jimmy Page, Jeff Beck, Jimi Hendrix, Neil Young, Jack Rose, Dave Davies y muchos más.

Algo inquietos con la imagen rebelde y el sonido perturbador de la banda, Bleyer y Cadence Records propusieron una producción más aseada en Nashville a cargo de los Everly Brothers para los siguientes trabajos, lo que no convenció a Link y sus chicos. Consiguientemente, firmaron un contrato con Epic, quienes publicaron en 1959 los singles Raw-Hide/The Dixie-Doodle, Comanche/Lillian y Slinky/Rendezvous; en 1960, Trail Of The Lonesome Pine/Golden Strings y Ain't That Lovin' You Babe/Mary Ann; y en 1961, El Toro/Tijuana. Epic también publicarían en 1960 el primer LP de la banda, con el título de "Link Wray & The Raymen" (pinchen en la foto de la carpeta o aquí), una joya de la historia del Rock'n'Roll que no se debe pasar por alto bajo ningún concepto.

Con el tiempo, Link y los Raymen empezaron a desconfiar también de Epic a medida que desde la discográfica se les pedía que suavizaran sus propuestas sonoras y estéticas, así que decidieron crear su propio sello, Rumble Records. Con él publicaron en 1961 otra de sus maravillas instrumentales, la intrigante Jack The Ripper. Cada vez que la oigo, con esa reverb de hueco de escalera, no puedo evitar acordarme de Suicide, y estoy seguro de que también Alan Vega y Martin Rev encontraron inspiración para su particular sonido en el rock'n'roll bronco, oscuro y desgarrado de Link Wray.

Trabajos posteriores vendrían auspiciados por Swan Records,  quizá la discográfica que más y mejor atención prestó a la banda, dándoles libertad para grabar lo que a ellos les viniera en gana durante el tiempo que duró su relación contractual, entre 1963 y 1967. A lo largo de ese periodo producirían temas irresistibles como Run Chicken Run, Ace Of Spades o I'm Branded, destellos de frenesí juvenil y rebelde con la guitarra Danelectro de Link como eje principal alrededor del que se construyen los temas.

Link Wray continuó grabando discos durante décadas posteriores, prácticamente hasta su fallecimiento en 2005, en Copenhague, donde vivía con su esposa Olive desde los años 80. Entre sus discos en solitario (algunos grabados con apenas una caja de ritmos como acompañamiento) hubo un paréntesis que dedicó a colaborar con Robert Gordon en los álbumes "Robert Gordon with Link Wray" (1977) y "Fresh Fish Special" (1978).

El legado de Link Wray ha impregnado prácticamente a todos los guitarristas de rock que hayan aparecido después de la publicación de Rumble. Él fue el creador del power chord, técnica mediante la que se ejecuta un acorde con sólo dos notas —la raíz y la quinta— confiriendo así más contundencia al sonido del acorde y sus armónicos desde una guitarra distorsionada, y permitiendo intercalar con más facilidad riffs y solos. Si, como decía Frank Zappa, "la guitarra eléctrica es el instrumento más obsceno que existe", buena parte de culpa —o toda— la tiene Link Wray y el sonido que acuñó. Si él no hubiera existido, otros guitarristas como Pete Townshend (en propias palabras del músico inglés) jamás se habrían colgado una guitarra eléctrica.

domingo, 11 de diciembre de 2011

The Shadows Of Knight - Gloria

De todas las versiones del Gloria de Them que he oído, destacan por encima del resto la que incluyeron Thee Midnighters en su "In Thee Midnight Hour" y la de The Shadows of Knight en su LP debut, que lleva el título del clásico de Van Morrison. También recuerdo con cariño la que grabara Patti Smith para "Horses", disco que, admito, me insufló la valentía suficiente para reconocerme en mis raíces musicales y fundar Tarik y la Fábrica de Colores, distanciándome de la pantomima afterpunk en la que llevaba años inmerso. De hecho, uno de los primeros temas que empezaron a sonar desde nuestros primitivos amplificadores en aquel local de ensayo (una granja de conejos en las afueras de Córdoba) fue, precisamente, una versión de la versión de Gloria de Patti Smith. Entre balas de paja, ese "Jesus died for somebody's sins, but not mine" de In Excelsis Deo —la introducción que da paso a la versión del tema de Them— se convertiría en nuestro grito de guerra.

El acierto en la interpretación de Gloria por The Shadows of Knight reside en la juvenil energía y aparente displicencia punk que la banda imprimía a su repertorio. El tema, una obra maestra de la música popular de los últimos tiempos, les venía que ni pintado: rasgueo feroz de guitarras, repetición hipnótica de los riffs y los patrones rítmicos, y una voz nasal, adolescente, enrabietada. El columnista Dave Barry dijo, a propósito de la simpleza de esta canción de tres acordes, que "si tiras una guitarra por unas escaleras, tocará sola Gloria hasta llegar abajo".

The Shadows of Knight se formaron en 1964 en un barrio periférico de Chicago, inicialmente bajo el nombre de The Shadows, hasta que descubrieron que en Reino Unido había un grupo con el mismo nombre y decidieron cambiarlo considerando la sugerencia de un amigo. Los miembros originales eran Warren Rogers (guitarra solista), Roger Spielmann (guitarra rítmica y solista / voz), Norm Gotsch (guitarra rítmica), Wayne Pursell (bajo), Tom Schiffour (batería) y Jim Sohns (voz), que entonces tenía sólo 16 años. En 1965, Joe Kelley sustituyó a Pursell al bajo.

The Shadows of Knight: luces y sombras

Después de un rodaje por salas del noroeste de Chicago y de telonear a The Byrds, firmaron un contrato con Dunwich Records (discográfica de bandas como The Del-Vetts, Sounds Unlimited o The Mauds), que publicaría el single Gloria en diciembre del 65. La versión original de Them había sido censurada por WLS —una de las emisoras de radio más importantes de Chicago— por el contenido de la letra, pero he aquí que The Shadows of Knight cambiarían la frase "she comes to my room, then she made me feel alright" por "she called out my name, that made me feel alright". El single sería programado con fruición el la emisora local, alcanzando el número 1 en su lista particular y el número 10 en las listas nacionales. Si no llegó a número 1 en USA fue porque Dunwich Records carecía de capacidad de maniobra para coordinar la publicación simultanea en todo el país, lo que, sin duda, restó impacto en el mercado nacional.

La discográfica no tardaría en auspiciar la producción del primer LP. La mayoría de las canciones del álbum (pincha en la foto de la portada o aquí) tienen la esencia del blues de Chess, como evidencian las versiones de I Just Want To Make Love To You, Oh Yeah, You Can't Judge A Book By The Cover o I Got My Mojo Working, pero también los temas propios están impregnados de ese sonido que ellos mismos describían como "The Stones, Animals o Yardbirds con la influencia del blues de Chicago". Al fin y al cabo, The Shadows of Knight no hacían sino destilar en su música lo que era propio de las raíces de su lugar de nacimiento, mezclándolo con la electrizante British Invasion del momento.

Un gran segundo álbum, "Back Door Men", se publicaría en 1966, aunque ninguno de los singles posteriores alcanzarían la popularidad del primero. Eso propició el desánimo y la consiguiente disolución del grupo a pesar de enormes temas como Bad Little Woman o I'm Gonna Make You Mine.

Con Jim Sohns como único miembro de los originales Shadows of Knight, Buddah Records aún publicaría un LP en 1969 con el desconcertante título de "Shadows Of Knight". Sin embargo, la producción, a cargo de Super K (Jerry Kasenetz y Jeff Katz, maestros del bubblegum) hizo un flaco favor al sonido que cualquier fan esperaría de ellos. Dicho esto, el single Shake es, en mi opinión, un destello de genialidad.

Sohns navegaría por años de dudas y tribulaciones, llegando incluso a trabajar como manager de otras bandas. En 1978 dio un puñetazo a Sid Vicious en un club de Nueva York, tirándolo escaleras abajo. En 1980 fue encarcelado por un delito grave de posesión de drogas, aunque al final consiguió cumplir sólo tres años de condena. En prisión formó una banda que llamó Jimy Sohns and the Cons, con la que ganó el premio del Festival de Blues del Mississippi en dos ocasiones. Genio y figura.

La reedición de "Gloria" por Sundazed en el 2000 incluye las nada prescindibles tomas alternativas de Oh Yeah y I Got My Mojo Working, y el single Someone Like Me, uno de mis temas favoritos de The Shadows of Knight.

Que lo disfruten.


jueves, 8 de diciembre de 2011

The Remains


El otro día, mi amiga Josielo me confesaba su dicha por conocer la música de The Remains. Josielo es británica y vive en Camden Town, privilegiado lugar de residencia que le brinda la oportunidad —con permiso de la libra esterlina— de comprar tantos discos y acudir a tantos conciertos en la capital del Reino Unido como pueda abarcar. Apasionada de la música popular de los 50 y 60 en general y del sonido garage americano en particular, no tuvo reparo en admitir que su devoción por este género no podía ser tan grande antes de escuchar por primera vez Why Do I Cry. Yo, por mi parte, no podría sacar pecho como creador de un blog sobre músicas por el bien de la humanidad si no dedico una de las primeras entradas de este aún bisoño diario a la banda de Barry Tashian.

The Remains eran de Boston, localidad en la que, a mediados de los 60, sus conciertos convocaban a legiones de fans dispuestos a sufrir colas interminables antes de entrar a The Rathskeller, donde recibirían la descarga eléctrica que el repertorio del grupo liberaba en directo.

Con un talento sobresaliente como músicos profesionales y un sonido y producción de gran calidad en sus grabaciones, nunca abandonaron el lado afilado del rock, lo que les ha mantenido siempre asociados a la escena garajera. A pesar de disolverse a finales de 1966, su creciente estatus de banda de culto les ha hecho reunirse en varias ocasiones hasta el 2006, año en el que llevaron a cabo una gira por Europa.

La calidad del repertorio de The Remains, con un buen número de composiciones propias a cargo del cantante y guitarrista Barry Tashian, el bajista Vern Miller y el teclista Bill Briggs, es tan buena que hacen del LP que publicó Epic en 1966 (pinchen el la foto de la carpeta o aquí) un documento imprescindible de rock bravo, compacto y elegante, sin rellenos de urgencia ni versiones mal resueltas para salir del paso, como ocurría con otras bandas del momento, capaces de facturar algún buen single que otro pero desafortunadas en los álbumes. Es increíble lo frescos y actuales que suenan temas como Heart, Don't Look Back, Why Do I Cry o Me Right Now, por citar sólo algunos. El disco fue reeditado por Epic/Legacy en 1991 con material inédito añadido que no resulta en absoluto superfluo, si bien la masterización digital y el CD como soporte restan contundencia al sonido original de la banda. La brillante versión del Mercy, Mercy, Mercy de Don Covay, por cierto, seguramente hiciera enrojecer a los Rolling Stones en su momento.

The Remains: Bill Briggs, Rudolph "Chip" Damiani, Barry Tashian, Vern Miller

Injusta e incomprensiblemente, y como ocurre ahora y siempre con otros artistas de talento, el destino no sería generoso con The Remains. A pesar del éxito local, de los elogios de la crítica, de la exquisita sucesión de singles que se inició con aquella versión del clásico de Bo Diddley y Willie Dixon Diddy Wah Diddy, y de actuar como teloneros de The Beatles en su gira por los Estados Unidos en 1966, no alcanzaron la repercusión nacional que sin duda merecían y les hubiera llevado a los puestos privilegiados de las listas.

Por suerte, aquí estamos unos pocos para, como Josielo, disfrutar gustosamente de las soberbias canciones que dejaron The Remains para la Historia. Eso es imborrable y permanecerá ya siempre.

Que lo disfruten.

The Remains - Why Do I Cry

domingo, 4 de diciembre de 2011

The Sapians

The Sapians (deletreado así, aunque en algunas publicaciones se les nombra como "The Sapiens") eran una de las mejores bandas de garage del Valle del Hudson, Nueva York. Si bien hasta 1969, año de su disolución, cambiaron algunos miembros, fue su formación original la que facturó uno de los mejores 7" de su género que he oído nunca: "Love Ain't Makin' It No More" b/w "Ask Yourself Why Baby" (Mercury 72505, 1965). Por entonces, el grupo estaba formado por Ronald Black (bajo y voz), Patrick Hearns (guitarra solista y voz), Steve Peters (batería y voz) y Guy White (guitarra rítmica y voz).

Aquellos adolescentes se convirtieron en héroes locales cuando, en septiembre del 65, la Junta de Educación de Ne
wburgh no les permitió volver a clase debido a la longitud de su pelo. A pesar de las cartas de los responsables de Mercury Records a las autoridades, los chicos estuvieron un año sin poder ir al instituto.

Cuesta creer que un grupo tan bueno no tenga un álbum publicado, pero es un hecho tan cierto como lamentable. La carrera
discográfica de The Sapians se reduce a su impresionante single. La última formación de la banda se disolvió en el 69 con sólo ya dos miembros originales: Hearns y Black. Este último falleció en diciembre del 2000, en Canadá. Patrick Hearns grabó tres álbumes en solitario con el nombre de Hopney. El psicodélico "Cosmic Rockout" (Illusion, 1977), por cierto, está disponible en CD.

Que lo disfruten.


The Sapians -
Love Ain't Makin' It No More


The Sapians - Ask Yourself Why Baby